El Empowerment de Género

Empowerment Mariana Karesky

De Don Drapper al Empowerment de Peggy Olson.

El empowerment de género

Mad Men es sin duda una de las mejores series creadas en los últimos tiempos basado en décadas en donde hablar de empowerment femenino era una útopia.

Durante 7 temporadas Matthew Weiner su director y productor nos lleva de paseo por los inicios de una Agencia de Publicidad en Manhattan de los late 50’s early 60’s.

Mad Men no es una serie, es un símbolo, me remite a Carver, Cheever o Capote que con sus desprejuiciadas y filosas plumas han retratado el american way of life de esas décadas.

El rol de la mujer, el rol de varón, las familias conformadas, los mandatos, lo manifiesto, lo latente.

Lo irremediablemente dramático de esa tensa relación entre el éxito, los mandatos y los lugares que cada uno  y cada una debía ocupar en la sociedad para desde un punto de vista casi infantil; alcanzar la felicidad extrema impulsada por el consumo. Las mujeres durante décadas estuvimos asignadas al rol del cuidado del otro (de un marido que si o si debías tener, de hijos e hijas que si o si debían llegar y si trabajabas de un Jefe al que si o si debías asistir).

A las mujeres en Mad Men las vemos como fieles esposas y compañeras que se ocupan de los niños y niñas, la casa y del bienestar familiar o, como mujeres trabajadoras que siguen las premisas de sus jefes varones sin cuestionar.

Solo una de ellas en la Agencia, alcanza a cortar con ese mandato para desarrollarse profesionalmente como “creativa”, costándole cara, demasiado cara tamaña osadía.

Cinco décadas después y fundamentalmente en estos últimos pocos años, se viene revirtiendo fuertemente este paradigma.

El empowerment que las mujeres estamos conquistando nos atraviesa en todos los ámbitos: familiar, relacional y por supuesto profesional y laboral.

Adiós a los mandatos de género, bienvenido el cambio.

Me atrevo a proponer el juego de recrear en el aquí y ahora una Agencia de Publicidad a lo Mad Men pero de esta década.

  • ¿Cómo serían las reglas y los procesos?
  • ¿Se definirían los perfiles?
  • ¿Conformarían los equipos?
  • ¿Qué tipo de relación se establecería con los clientes?

Amé a Don Drapper ese anti héroe condenadamente miserable, egoísta, bello, seductor  y tierno casi a la vez, pero me quedo con Peggy la heroína anónima que sin duda sería capaz de refundar la Agencia que les propongo.

Una agencia donde el empowerment de género es posible. Te invito a leer el post sobre mujeres profesionales.

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